¡Halló!

Aquí es donde me presento y esas cosas, ¿verdad?

Me llamo Laia (ni Leia ni Laila ni Leila). Programé mi nacimiento en marzo de 1991 porque como decía cuando era una enana, las flores siempre nacen en primavera. Nací y crecí en Lleida, una ciudad perdida entre la niebla que dejé para estudiar Periodismo en Barcelona. No me he dedicado jamás al periodismo porque me di cuenta de que mi pasión es la literatura. Ahora trabajo entre libros y ya no tengo espacio para guardarlos. En mis estanterías tengo cuatro con mi nombre: Los días que nos separan (Plataforma Neo, 2013), Heima es hogar en islandés (Plataforma Neo, 2015), Nosotros después de las doce (Puck, 2016) y Tú y yo después del invierno (Puck, 2018).

 

 

¿Qué me gusta?

Escribir, obviamente. Terminé mi primer cuento con ocho años y desde entonces no he parado.

Cantar. Si estás por Barcelona y ves a una chica con una gran mata de pelo cantando por la calle, probablemente seré yo. Spotify es mi media naranja.

Netflix. ¿Qué haría yo sin Netflix?

El chocolate. Milka, por favor.

Mi Bullet Journal.

Estudiar. Lo asumo. Me gusta tanto que después de un Máster en Creación Literaria y otro en Edición, le he prometido a mis seres queridos que dejaría de estudiar de una vez por todas.

Islandia. También lo asumo. Y me gusta TANTO que estoy estudiando islandés (lo siento, papá y mamá). He descubierto que tengo el superpoder superútil de reconocer Islandia en cualquier momento, en cualquier lugar.

Viajar. Y si es en autocaravana, mejor.

 

¿Qué no me gusta?

La gente que te pregunta a ti, pequeña escritora de literatura juvenil, cuándo escribirás algo serio.

Comer caracoles. Y soy de Lleida (donde tenemos el Aplec del Cargol, una fiesta donde la gente se reúne para comer caracoles, así que imagina).

El marisco. Si Odín escondió tanto las almejas, los berberechos y las langostas es porque no quería que comiéramos esas cosas. Suena lógico, ¿no?

Los tiburones. De pequeña me daba miedo hasta tocar fotos donde aparecieran.

Ah. Y no tener tiempo para escribir. Eso lo odio.